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EXPRESIDENTE URIBE DECLARA LA GUERRA: APELA CONDENA DE 12 AÑOS Y DENUNCIA UN «FALLO POLÍTICO»

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  • Desde su finca en Antioquia, el expresidente carga contra la justicia y pide intervención internacional.

Este viernes 1 de agosto, en un giro inesperado de los acontecimientos, el expresidente Álvaro Uribe Vélez ha decidido apelar la condena de 12 años de prisión que le fue impuesta por manipulación de testigos, una decisión que ha desatado una ola de reacciones en el ámbito político y judicial del país. La sentencia fue dictada por la juez 44 Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Bogotá, Sandra Liliana Heredia.

Desde su finca en Antioquia, Uribe Vélez realizó una intervención virtual en la que no escatimó críticas hacia el sistema judicial. Calificó la sentencia como un «fallo político» y acusó a las autoridades de haber llevado a cabo un proceso «sesgado desde sus inicios». «Este fallo tiene un sesgo político, excede lo jurídico y va contra la ética, la moral y contra las normas», expresó el exmandatario.

El impacto emocional del fallo fue evidente en su discurso. Uribe defendió su honra, subrayando que la condena ha tenido un profundo efecto en su vida personal y familiar. «La afectación a mi honra ha tenido muchas etapas; la del lunes fue una que pocos colombianos han sufrido ante tanto público», manifestó, refiriéndose al momento en que se hizo pública la sentencia.

En su apelación, el exsenador solicitó que tanto la justicia nacional como organismos internacionales revisen lo que considera una decisión parcializada. Uribe no dudó en señalar lo que considera una falta de imparcialidad por parte de la juez Heredia, a quien describió como «animosamente hostil» hacia su defensa, lo cual, según él, ha impactado negativamente a sus abogados y a su familia.

Además, Uribe negó haber enviado al abogado Diego Cadena a contactar a testigos como Eurídice Cortés y cuestionó abiertamente la validez de los elementos probatorios presentados durante el juicio. «Este ha sido el juicio de los teléfonos perdidos y las comunicaciones embolatadas», concluyó Uribe, haciendo referencia al testimonio controvertido de Juan Guillermo Monsalve, considerado un testigo clave en el caso.

La apelación del expresidente no solo reaviva el debate sobre su figura política, sino que también plantea preguntas sobre la independencia del poder judicial y la legitimidad del proceso contra él. Con este nuevo capítulo en su historia judicial, Uribe continúa siendo una figura polarizadora en Colombia.


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