A PESAR DE PERDER SU TECHO, JOSÉ ANTONIO VITONAZ SE PUSO LAS BOTAS PARA AYUDAR A QUIENES LO NECESITAN.
La solidaridad también nace en medio de las dificultades. José Antonio Vitonaz, habitante de la zona rural de Pereira, es hoy un ejemplo de generosidad y compromiso con las familias que atraviesan momentos difíciles tras el terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto.
El movimiento sísmico también golpeó su hogar. Su vivienda resultó afectada y perdió parte del techo, quedando él y su familia enfrentando las consecuencias de la emergencia. Sin embargo, en medio de esta situación, José Antonio decidió no quedarse de brazos cruzados.
Se puso las botas y, junto con vecinos y habitantes de las fincas de la zona rural, comenzó a recolectar verduras, frutas y otros alimentos para llevarlos a quienes hoy más los necesitan.
Este miércoles llegó hasta el centro de acopio de Expofuturo, donde entregó las ayudas para que sean organizadas y posteriormente distribuidas entre las familias damnificadas que lo han perdido todo y que requieren alimentos.
Pero esta no es la primera vez que José Antonio demuestra su espíritu solidario. Durante la pandemia también contribuyó con quienes atravesaban necesidades, y hoy, pese a haber sido víctima de la emergencia, vuelve a tender la mano.
Su historia nos recuerda que la solidaridad no depende de cuánto se tenga, sino de la voluntad de compartir incluso cuando las circunstancias no son fáciles.
Desde Pilas Ciudadano, queremos resaltar y reconocer a José Antonio Vitonaz y a todos los habitantes de la zona rural que, junto a sus vecinos, decidieron convertir las dificultades en una oportunidad para ayudar.
Porque mientras algunos esperan recibir una mano, otros, aun teniendo necesidades, deciden extender la suya.
